Santa Ecilda - Una fundación diferente el 16 de mayo de 1883

Santa Ecilda - Una fundación diferente el 16 de mayo de 1883

En “Libro del Centenario” de Ecilda Paullier

“No decimos que fuera mejor ni peor. Sino que fue diferente de otras fundaciones de Colonias. De las tradicionales Colonias que se poblaban con familias extranjeras, convocadas de lejanos países, que financiaban parte de la colonización. El Estado, por su parte le daba toda clase de facilidades para que la empresa se desarrollara sin tropiezos.

No aconteció esto con la “Colonia Agrícola Cufré”, quinta sección del Departamento de San José, cuya fundación fue contratada con el Superior Gobierno por los Hermanos Paullier el 16 de mayo de 1883. En efecto: Federico y Antonio Paullier ya tenían sus Establecimientos en la zona, cuando decidieron fraccionar 6.298 “cuadras” también de su propiedad, conformando de esta manera una Colonia de 72 chacras.

El Superior Gobierno intervino para hacer cumplir las leyes correspondientes, que no eran por cierto demasiado benévolas para los colonizadores criollos: mensurar todo a su costo, marcar caminos y servidumbres, construir puentes y calzadas y señalar la chacra nº 46 para centro poblado.

En éste tendría que haber pozo de agua potable y una manzana para Plaza Pública, otra para Cementerio y una tercera para Comisaría. En la que debían donar para la Iglesia y la Escuela habrían de construir, de su peculio, una Capilla y una Escuela de material.

Todo se cumplió en poco tiempo y a los 2 años ya había unas 500 personas afincadas en la Colonia, distribuidas en 44 familias españolas, 17 suizas, 9 orientales y 5 italianas.

La atracción máxima para estas familias lo fue sin duda el ejemplo de los Hermanos Paullier y la prosperidad de sus grandes establecimientos. Por otra parte, las facilidades otorgadas por ellos fueron un incentivo: $15 la cuadra, pagaderas en cinco años, con uno de gracia, con la posibilidad de pagar con mercadería sus cuotas.

El pueblo “Santa Ecilda”

Como se ha dicho, la chacra 46 fue destinada a centro poblado, al que se denominó “Santa Ecilda”, en homenaje a la esposa de D. Federico, Da. Ecilda Capdevilla.

El centro poblado constaba de 44 manzanas y 24 huertas en su entorno, que fueron mensuradas, lo mismo que las chacras, por el Agrimensor experiente D. Fridolín Quinke.

La manzana era vendida en $60 cada una, aunque era subdividida en sitios menores para mayor facilidad de los compradores.

La Capilla y la Escuela se fueron construyendo de inmediato.

El movimiento se iba notando en la población. El importante camino que unía San José con Rosario interesaba a los compradores. Los comerciantes se iban estableciendo en posiciones estratégicas. D. Juan Barbieri fue el primer comerciante de “ramos generales” seguramente. El primer farmacéutico D. Leonardo Gracel y D. Thibaut Munch con “parada y fonda”. El primer herrero fue D. Luis Güsbiller, a quien se agregó luego D. Gootwald Hunziker y Santiago Martí.

El Molino que estableció D. Victorio Reboulaz en la intercesión del camino de San José con el de Montevideo fue un gran paso adelante para los colonos cercanos y los pobladores vecinos.

Otras familias de la primera hora fueron de Antonio y Manuel Peña, Simeón Montelongo, Francisco Cortalezzi, José Martínez, Rafael Barreto, Pablo Vargas, Jorge Abreu, Pedro Ettlin, Esteban Reisch, Pablo Reyes, Teodoro González, Miguel y José Pino, Antonio, Agustín, Nicolás y Jerónimo Rodríguez, Agustín González, Juan Agustín y José Hernández, Federico Birckohld, José Duomarco, Emilio León, Juan Nocetti, Juan Marti, Santiago Sonderegger, Adolfo Ackermann, Joaquín Vilche y Cornelio Figueiras.”