Pirámide de la Paz de Abril de 1872 y su vandalismo

Pirámide de la Paz de Abril de 1872 y su vandalismo

A propósito del vandalismo que ha sufrido la pirámide de la Paz de Abril de 1872, situada en la plaza de los Treinta y Tres, conviene rememorar su génesis y significado.

Este monumento de gran sentido histórico, siempre fue orgullo para los habitantes de la ciudad de San José de Mayo, ubicado en la plaza de los Treinta y Tres.

Inaugurada el 1 de Junio de 1873, La Pirámide de la Paz simboliza el final de la Revolución de las Lanzas, obra del escultor italiano Juan Ferrari, quien para la fecha residía en la ciudad de Montevideo, realizado en el estilo de la arquitectura Romana.

La idea surge de un grupo de jóvenes de la época y fue aprobada por toda la población, quienes, en colecta popular, reunieron tres mil pesos para que la obra se concretara rápidamente.

En la parte inferior de la pirámide cuatro leones simbolizan la fuerza y la lealtad. Se apoyan sobre cuatro escudos en el que están inscriptas las más importantes efemérides nacionales de la época.

En los cuatro ángulos sobre el chapitel del pedestal, cuatro genios representan el arte, la industria, la agricultura y la ciencia.

Se utilizó mármol de carrara.

Motivos de flores y frutas decoran las placas, lo que significa la abundancia que surge en tiempos de paz; trece bloques de granito rosado, provenientes de las canteras del país, colocados de manera posterior a los ángeles, simbolizan la República, por ser trece los departamentos que la componían en la época.

Los bloques están asentados sobre cuatro balas de cañón calibre 44, utilizadas en la guerra.

Corona el monumento otra bola de metal, con cinco pinchos; cuatro de ellos, en forma horizontal indican los puntos cardinales; el restante, colocado verticalmente, apunta hacia el cielo, dando culminación a la obra.

En la foto se observan hombres posando junto a este monumento inmediatamente inaugurada la obra.

Este es parte de nuestro rico patrimonio cuya custodia es responsabilidad de todos. Aprendamos a quererlo.